Hay viviendas que miran al mar. Y hay otras en las que el mar termina formando parte de la casa.
En este ático de Cotolino, los grandes ventanales, las terrazas que acompañan buena parte de la vivienda y la azotea superior crean una relación constante entre el interior, la luz y el Cantábrico.
La vivienda cuenta con aproximadamente 96 m² útiles interiores y más de 180 m² de espacios exteriores cuyo uso y disfrute corresponde con carácter exclusivo y excluyente a la propiedad. Se distribuyen en dos terrazas de 60,03 y 34,53 m², conectadas con la vivienda, y una gran azotea superior de 87,09 m², a la que se accede mediante escalera de caracol.
Aquí el exterior no es un complemento. Es uno de los grandes protagonistas de la propiedad.
La zona de día se plantea como un espacio amplio y luminoso en el que salón, comedor y cocina se relacionan de forma natural. La cocina, de líneas contemporáneas y acabados en tonos claros y madera, se integra visualmente con la estancia. Los grandes ventanales mantienen siempre presente el mar y prolongan la vivienda hacia las terrazas.
Dispone de tres dormitorios y dos baños completos. El dormitorio principal destaca por sus dimensiones, con más de 18 m², y la distribución separa claramente la zona de día de la parte más privada de la vivienda.
El nivel técnico está a la altura del conjunto. Cuenta con suelo radiante regulable por estancias, sistema de depuración de aire, domótica para persianas eléctricas y control de temperatura, sistema antiinundación y alarma de intrusión.
La construcción incorpora fachada ventilada con revestimiento porcelánico, carpinterías de PVC con rotura de puente térmico, doble acristalamiento Planitherm y aislamiento térmico y acústico. La producción de calefacción y agua caliente se realiza mediante un sistema centralizado con aerotermia y caldera de gas natural, con control individual.
Todo ello se refleja en una calificación energética A tanto en consumo como en emisiones, con un consumo de 23,95 kWh/m² al año y unas emisiones de tan solo 4,35 kgCO₂/m² al año.
La sensación de calidad no termina en la puerta del ático. La vivienda forma parte de Ciaboga, una urbanización privada contemporánea con piscina, zonas ajardinadas, espacios de descanso y gimnasio equipado. La propiedad incluye además una amplia plaza de garaje, cómoda y de generosas dimensiones, y el residencial cuenta con preinstalación para la carga de vehículos eléctricos.
COTOLINO Y CASTRO-URDIALES
Cotolino permite disfrutar de un entorno residencial tranquilo sin renunciar a los servicios de la ciudad. Comercio, supermercado, farmacia y otros servicios se encuentran en el entorno próximo.
El Parque de Cotolino, los acantilados y los caminos junto al mar se sitúan prácticamente junto al residencial, mientras que la playa de Brazomar queda a aproximadamente 850 metros, unos 13 minutos caminando.
Castro-Urdiales combina el carácter de una villa marinera con la actividad de una ciudad que mantiene vida durante todo el año. Su puerto, casco histórico, playas y paseo marítimo forman parte de una localidad estrechamente vinculada al Cantábrico y situada muy próxima al País Vasco y a Bilbao.
Aquí el verdadero lujo es el espacio: espacio para vivir dentro, espacio para disfrutar fuera y el Cantábrico siempre presente.
Algunas imágenes incluidas en el anuncio son recreaciones virtuales destinadas a mostrar posibles opciones de amueblamiento y decoración. No representan mobiliario incluido en la venta ni modificaciones constructivas de la propiedad.