Inmonorte abrió sus puertas en Laredo en 1992.
Desde entonces han cambiado los portales inmobiliarios, los precios, la forma de buscar vivienda y hasta la manera en la que compradores y propietarios llegan hasta una inmobiliaria.
Nosotros también hemos cambiado.
Pero seguimos trabajando desde Laredo, hablando cada día con personas que están tomando una decisión importante sobre su vivienda.
Empezamos como una inmobiliaria local y, con los años, hemos ido evolucionando hacia una forma de entender este trabajo cada vez más basada en el asesoramiento, el criterio y la tranquilidad del cliente.
Porque después de tantos años hay algo que tenemos bastante claro: detrás de cada piso, cada casa y cada escritura hay una persona que necesita saber qué está haciendo y por qué.
Si creemos que algo no te conviene, preferimos decírtelo. Aunque sea más fácil darte la razón.
No necesitas conocer el lenguaje inmobiliario para tomar una buena decisión. Nuestro trabajo también es hacer comprensible lo complicado.
Queremos que puedas preguntar y que quien te atienda entienda tu situación sin obligarte a empezar de cero cada vez.
Muchas veces una conversación empieza hablando de un precio, una casa que se quiere vender o una vivienda que interesa comprar.
Pero detrás suele haber bastante más.
Puede haber dudas, plazos, una herencia, una decisión familiar, una compra que depende de otra venta o simplemente el miedo normal a equivocarse en algo importante.
Por eso intentamos entender primero la situación completa.
Con los años hemos intervenido en operaciones muy sencillas y en otras bastante más complejas.
Y hemos aprendido que una buena inmobiliaria no demuestra su valor únicamente cuando algo se tuerce.
También lo demuestra haciendo que una operación normal siga siendo normal: dando los pasos en orden, evitando dudas innecesarias y ayudando a que las decisiones se tomen con información.
No queremos ser la que más promete antes de empezar.
Tampoco la que te dice siempre lo que esperabas escuchar.
Preferimos ser esa inmobiliaria a la que puedes preguntar cuando algo no entiendes, que te explica por qué recomienda una cosa y no otra y que, si cree que conviene parar y revisar algo, te lo dice.
Con los años hemos aprendido a decir más veces: “esto conviene mirarlo antes”, “yo no saldría a ese precio”, “esta oferta merece estudiarse” o incluso “todavía no vendería”.
No siempre es la respuesta más cómoda.
Pero es la clase de inmobiliaria que hemos decidido ser.
Trabajamos en Laredo y conocemos de cerca la Costa Oriental de Cantabria, un mercado en el que conviven vivienda habitual, segunda residencia, propietarios que viven fuera y compradores que llegan desde otras comunidades.
Pero por encima de todo seguimos creyendo en algo bastante sencillo: este trabajo funciona mejor cuando hay una persona al otro lado que escucha, explica y se responsabiliza de lo que está haciendo.
Puedes ver cómo trasladamos esta forma de entender el trabajo a una operación real o, si lo prefieres, venir directamente a hablar con nosotros.