Guía de venta

Vender una vivienda no es solo ponerla en internet y esperar.

Una venta empieza bastante antes de hacer las fotos y termina después de encontrar comprador.

Entre medias hay decisiones sobre documentación, precio, estrategia, visitas, ofertas, arras y notaría que pueden hacer que una operación sea sencilla… o que se complique cuando menos conviene.

Antes de hablar de portales, fotografías o publicidad, hay tres cosas que para nosotros van primero.

Primero seguridad, luego venta

Intentamos detectar antes de publicar aquello que pueda complicar la operación después.

Precio defendido, no precio bonito

Nuestro trabajo no es darte la valoración que más te gustaría escuchar, sino una que podamos defender frente al mercado.

Si algo perjudica la venta, te lo diremos

Puede ser el precio, la presentación, una documentación pendiente o incluso que todavía no sea el mejor momento para vender.

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Primero queremos saber qué tenemos delante

No empezamos haciendo fotos.

Primero visitamos la vivienda, hablamos contigo y revisamos aquello que puede afectar a la venta.

A veces aparece una diferencia entre Registro y Catastro. O una terraza cuyo uso no está tan claro como parecía. Una VPO antigua. Una derrama importante. Una herencia pendiente. Una superficie construida que no coincide.

Muchas de estas situaciones no impiden vender.

Lo importante es distinguir una incidencia menor de otra que puede afectar al comprador, al banco, al precio o a la propia firma.

Resolver algo con tranquilidad al principio suele ser bastante más fácil que hacerlo cuando ya hay un comprador esperando para firmar arras.
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Después decidimos qué precio podemos defender

Mirar cuánto piden los demás por sus viviendas es fácil.

Lo complicado es saber cuánto estará dispuesto a pagar alguien por la tuya.

Por eso no valoramos únicamente por metros cuadrados o por los anuncios que aparecen alrededor. Tenemos en cuenta viviendas comparables, demanda, ubicación, estado, características concretas y cómo puede percibirla el comprador frente a otras alternativas.

Y a veces ocurre algo incómodo: el precio que parece más atractivo al propietario no es el que mejor protege la venta.

Nuestro objetivo no es conseguir el encargo con la valoración más alta. Es encontrar un precio que podamos explicar y defender.
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Entonces sí: preparamos la salida al mercado

Una vez sabemos qué estamos vendiendo y desde qué posición queremos hacerlo, llega el momento de enseñarlo.

Fotografía, vídeo, planos, presentación, portales inmobiliarios, nuestra base de compradores y el resto de herramientas forman parte del trabajo.

Pero un apartamento junto a la playa no necesita necesariamente la misma estrategia que una casa singular, una vivienda heredada que requiere actualización o un piso que compite con muchos otros similares.

Las herramientas importan. La estrategia con la que se utilizan, más.
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Las visitas también nos dan información

Una visita no consiste simplemente en abrir la puerta.

Los compradores preguntan, comparan, dudan y reaccionan.

Una objeción aislada puede no significar nada. Pero cuando varias personas distintas empiezan a decir lo mismo, conviene escuchar.

Puede ser el precio, la distribución, el estado de la vivienda, la comunidad, una reforma necesaria o simplemente que el comprador perciba más valor en otras alternativas.

Escuchar al mercado también forma parte de vender.

Nuestro trabajo también consiste en interpretar lo que está ocurriendo y, si creemos que hay que cambiar algo, explicártelo.

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Una oferta no es solo una cifra

Cuando aparece comprador empieza una de las partes más importantes de la operación.

Dos ofertas muy parecidas pueden no ser igual de buenas.

Una puede depender de financiación. Otra de que el comprador venda primero su vivienda. Puede haber diferentes fechas de firma, condiciones o necesidades de entrega.

Y también están tus circunstancias.

Quizá necesites vender para comprar otra casa, permanecer unas semanas en la vivienda después de la escritura o coordinar dos operaciones prácticamente al mismo tiempo.

No miramos solamente cuánto ofrecen. Miramos qué operación hay detrás de esa oferta.
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Cuando hay acuerdo, todavía queda trabajo

Arras, financiación, certificado de comunidad, cancelaciones hipotecarias, documentación pendiente, coordinación con el banco, notaría, fechas…

Muchas de estas cosas pasan desapercibidas cuando todo funciona correctamente.

Y esa es precisamente la idea.

Intentamos que cuando llegue el día de firmar, las cuestiones importantes ya estén revisadas, las condiciones estén claras y cada parte sepa qué tiene que hacer.

La notaría debería ser el lugar donde termina una operación bien preparada, no donde descubrimos los problemas.
Nuestra prioridad no es firmar rápido.
Es firmar bien.

¿Estás pensando en vender?

No necesitas tener tomada la decisión para hablar con nosotros.

Podemos visitar la vivienda, conocer tu situación y decirte con claridad cómo plantearíamos la venta.

Si vemos algo que conviene revisar antes, te lo diremos. Si creemos que la vivienda está preparada para salir al mercado, también.

Y después decides tú.